2.4- El Retorno al Orden – España

Panorama pictórico español entre 1900 y 1930, en el cual podemos distinguir 3 generaciones diferentes.

Hacia 1900 el Modernismo arraigó en Cataluña dada la cercanía de la región con Francia, pero el panorama pictórico peninsular estuvo presidido por la cuestión regeneracionista relacionada con las preocupaciones de la Generación del 98. En esta línea, Darío de Regoyos realizó su mirada crítica hacia la España Negra, al tiempo que introducía en nuestro país las corrientes impresionistas y simbolistas nacidas en la Francia finisecular. Igualmente, otros autores como Zuloaga o Julio Romero de Torres (curiosamente, nacidos en la periferia) reflexionaban sobre la esencia de lo español en sus pinturas. Por su parte, la obra de Francisco Iturrino acercaba los postulados fauvistas de moda en Francia a una temática e iconografía propiamente hispanas.

La irrupción de la vanguardia en España se produjo con cierto retraso cronológico con respecto a otros países debido a múltiples factores como el gran peso de la tradición, de las Academias y de los certámenes oficiales, así como a la inexistencia de infraestructuras propicias para ello (coleccionistas, galeristas, críticos…).
Hasta 1915 sólo se produjeron hechos aislados de escasa o nula repercusión. Sin embargo, con el estallido de la I Guerra Mundial, muchos artistas internacionales se refugiaron en España (país neutral) y a partir de 1916-17 surgieron importantes focos de vanguardia en Madrid y en Barcelona. Así encontramos el “Arte Constructivo” de Joaquín Torres García, la propuesta “Vibracionista” de Rafael Barradas, el “Planismo” del cosmopolita Celso Lagar, o la tímida (aunque influyente) apertura al cubismo de Vázquez Díaz.

Ya en el año 1925 encontramos un punto de inflexión en el panorama artístico con la celebración en el Palacio del Retiro de Madrid de la Exposición de la Sociedad de Artistas Ibéricos. La muestra fue una evidencia palpable de cómo se había puesto fin a la investigacón vanguardista dando paso a la búsqueda de una figuración moderna y renovada al margen de la Academia. Se notaban de este modo los ecos y repercusiones de obras literarias como “La Deshumanización en el Arte” (Ortega y Gasset, 1925), o la inmediata traducción en 1927 del libro de Franz Roh, Realismo Mágico. Se presentaba así una nueva generación de pintores, esta vez relacionados con los escritores de la Generación del ´27, cuya obra fue enlazando los pasos entre los Nuevos Realismos y el Surrealismo. En esta línea resultan fundamentales algunos autores como el reconocido Josep de Togores, Benjamín Palencia (figura fundamental, fundador de la Escuela de Vallecas), las revolucionarias Maruja Mallo y Ángeles Santos, o la corta trayectoria de Alfonso Ponce de León

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s