6.- El reinado de Carlos II (1665-1700)

Reinado de Carlos II, “el hechizado”.
La endogamia practicada por la casa de Austria a lo largo de toda la Edad Moderna provocó inevitablemente la consanguineidad de la estirpe, desenlazando en el nacimiento en 1661 del príncipe Carlos, hijo de Felipe IV y heredero de los reinos.
Apodado en su época como “el hechizado” debido a sus fuertes ataques epilépticos, su imposibilidad para engendrar descendencia, sus múltiples dolencias y a la mala marcha de sus reinos; hoy en día el monarca es diagnosticado con el síndrome de Klinefeltes, una alteración genética provocada por la consanguineidad del 25% de su genoma.
Sin embargo, algunos historiadores como Ribot han asegurado que Carlos II no era “ni tan hechizado ni tan decadente”. En efecto, no fue en absoluto peor rey que su padre y que su abuelo; y así mismo, demostró permanecer firme en cuestiones como la defensa de las colecciones reales ante la rapiña de Mariana de Neoburgo, o la elección sucesoria (anteponiendo los intereses de Estado a los dinásticos).
De la misma forma, a partir de 1677 el gobierno efectivo de los reinos estuvo en manos de personajes muy capacitados como Juan José de Austria, el (VIII) duque de Medinaceli o el conde de Oropesa, quienes realizaron las reformas que supondrían el inicio de la recuperación económica consolidada ya en época de los Borbones Seguir leyendo

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